De listas en papel, poderes sin verificar y conteos a mano a Asamblea 360: acreditación por QR o selfie, poderes confirmados por código, voto ponderado por coeficiente con integridad en la base de datos y el resultado de cada punto sellado.
En propiedad horizontal la asamblea decide sobre dinero común y cada voto pesa según el coeficiente de la unidad. Acreditar asistentes, verificar poderes y contar votos a mano consume la reunión entera, y muchos copropietarios no participan porque exige estar presentes, con papeles, a una hora fija.
Cualquier descuadre en los coeficientes o en el registro del quórum abre la puerta a una impugnación ante jueces civiles. Y si el sistema deja que el navegador del participante diga cuánto pesa su voto, el riesgo ya no es contar mal: es que alguien cuente por ti.
"El conteo no puede depender de quien vota. Si la base de datos toma el coeficiente de la acreditación, si solo vota quien acreditó la unidad y si el resultado de cada punto se sella con un hash al cerrarse, la confianza deja de ser una promesa del software y pasa a ser una propiedad del esquema."
Lo habitual son plataformas de votación que piden confiar en cómo cuentan. Aquí el peso de cada voto y el sello de cada resultado los impone el esquema de la base de datos, y la primera versión del agente de acreditación por WhatsApp se publicó como código abierto (MIT).
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